Triatlón IRONMAN 70.3 Zell am See (Austria)

Triatlón Team Sport Spirit IROMAN 70.3 Zell Am See

Triatlón IRONMAN 70.3 Zell am See (Austria)

Todos los retos comienzan mucho antes de lo que uno recuerda, antes incluso de ese día que realizas la inscripción a esa prueba que tanto deseas completar. Así surge todo, primero fue retomar el deporte, seguido de un poco de carrera y sin pensarlo, empiezas con la bicicleta. Acumulas pruebas, que si un triatlón sprint, el primer olímpico, probar unos 10km para ver que tal, creo que puedo con una Media Maratón…y vas sumando.

Todo esto me llevó al pie del lago Zell am See (Austria), rodeado de miles de triatletas, hombro con hombro con un amigo y con el apoyo de esa persona tan especial, mi primer triatlón IROMAN 70.3.
Justo antes de escuchar el estruendo del cañón que marca la salida, compartes ese nerviosismo grupal que crea ese ambiente fantástico en este deporte «suerte» «¡disfruta!», en ese momento el inglés es lo de menos… 

El sistema de salida, novedoso para mí, resulto lo de siempre, cada uno se pone donde quiere por lo que una vez dentro del agua toca ir adelantando. Vamos avanzando en la cola de salida, Oscar (amigo y compañero en Algeciras) y yo vamos ajustando para salir a la vez, nos situamos justo delante de los jueces y… «GO!!»

Agua cálida, como para nadar sin neopreno, gente nadando lento y empiezo a trazar mi rumbo, levanto dos veces la cabeza, me oriento y a buscar ritmo, Oscar se queda atrás, contábamos con eso pero tiene dos sectores para pasarme de sobra. Voy entrando en mi ritmo, el que tengo, ya que no he entrenado mucho este sector,  a pesar de ser mi punto fuerte.
Continuamente voy adelantando, decido separarme de la línea de boyas para tener camino libre y poder nadar, evito las aglomeraciones en los giros, aunque al final nade algunos metros más.
Poco a poco se acerca el fin del sector, veo el marco y la gente poniéndose de pie, vuelvo a buscar una zona limpia de aglomeraciones (difícil) y aprieto un poco el ritmo batiendo piernas.
Justo delante se pone un triatleta de pie, ¡¡ya estamos aquí!!… miro el reloj, 30 min, me conformo y salgo a correr hacia la T1.

Tengo que decir que es el mejor sistema de transición que he hecho aunque no llegué a aprovecharlo… Una vez quitado el neopreno coloco la armadura para el reto de la bici… ¡¡y menudo reto!!

Empiezo el sector ciclismo, con ganas, le he dedicado mucho durante el verano y quiero disfrutarlo… los primero 20 km son favorables, pasan rápido, algunos aviones me adelantan, incluso yo adelanto a algún avión (¡esto es nuevo!). La sensación del tráfico cortado es brutal, asfalto bueno, un paisaje que te deja boquiabierto, el aire puro barre mis pulmones y poco a poco voy preparándome para lo que llega.
Primer tramo completado, buen ritmo (¡¡¡34 de media!!!), trazo las primeras curvas que llevan al inicio del ascenso, 13 km de puerto de primera categoría, una joya!
Tras una curva cerrada arrancamos el primer tramo, duro porque vienes con mucho ritmo y porque son 2 km con una media del 8-9%, ya no hay tantos aviones, ahora toca administrar y marcar mi ritmo. Sufro, como siempre que empiezo a subir, y voy mejorando sensaciones… se hace largo, pero rápidamente noto que la dureza baja y consigo mejorar el ritmo, ahora tocan 8 km al 5%. Aquí disfrutas, te cruzas con gente de la zona animando, no entiendo lo que dicen, pero ayuda.
Aprovecho para comer algo, hidratarme, repasar el recorrido mentalmente y así abstraerme de lo que me queda del puerto.
Alcanzo el segundo avituallamiento, agua y seguimos… ya empieza a asomar al último tramo, un pequeño desvío a la izquierda y ves la señal «14%», me sale una sonrisa (¡¡¡quien me ha visto!!!…), y me agarro al manillar con ganas.
Poco después empieza el espectáculo, una rampa de casi 3 km con ligera curva a la izquierda, donde la gente va a golpe de riñón. Marco mi ritmo, voy controlando la respiración y avanzando… caen en grupos, algunos van en zigzag, otros de pie, triatletas andando, incluso algunos parando en carreteras laterales… me vengo arriba, sé que puedo, que los metros pasan y estoy preparado.
Termino esos duros 3 km con una sonrisa, con buena sensación y ganas de seguir pedaleando.

Comienzo lo que más temo, 4 km de bajada de media 15%, con curvas muy cerradas y seguidas… poco a poco voy bajando, sufriendo por mi falta de pericia y poca técnica. Paso el tramo complicado y comienza ese gran tobogán, casi 30 km de bajada, con una pendiente que va reduciendo, es fácil pedalear, el asfalto un poco bacheado, las piernas vuelan y la bici rueda fácil… de repente un ruido desagradable, un coleteo de la bici y tras un vistazo rápido compruebo que ¡¡he pinchado la rueda trasera!! ¡¡Menuda faena!!
Pie a tierra y empieza otra carrera, intento cambiar la cámara lo más rápido posible, quiero hacerlo bien, no quiero tener que parar otra vez. Termino de inflar la rueda, la monto y miro el reloj… 16 min en cambiar la rueda, pero bueno, puedo seguir y eso cuenta.
Monto y rápidamente la bici coge velocidad, miro el reloj, llevo 38 km y me queda mucho por hacer, voy ganando cadencia mientras mis piernas recuperan el tono muscular.

Ahora voy devorando kilómetros, adelanto a algunos compañeros, saludo algún español y veo acercarse el final de la bici.

Paso por Zell Am See, el ir concentrado no me deja ver a nadie. Sólo quedan 20 km, y estos parecen que se estiran, este último tramo, más monótono, con algo de viento y algunos tramos de carretera malos hacen que empiece a desear soltar la bici.
Tras un pequeño repecho, puedo ver lo que queda para llegar al box, me animo y mantengo la calma.
Solo faltan unos 10 km, pero ya el cuerpo empieza a protestar, especialmente el cuello y el pie izquierdo, esto es algo nuevo.
Llego a la entrada del box, noto el cansancio en las piernas, pero confío que podré correr bien. Al bajar de la bici, noto como los isquios me avisan, suelto una queja y aguanto para no caerme, inspiro profundamente y corro despacio con la bici al lado… noto que se pasa la molestia conforme voy pasando por el box.

Triatlón Team Sport Spirit IROMAN 70.3 Zell Am See

Decidido y con ganas empiezo sector carrera, tengo en mente As Pontes, donde fui poco a poco a más hasta encontrar un buen ritmo. Ignoro las quejas de los músculos de las piernas, sé que pueden más, y voy cogiendo ritmo… pero hay un dolor suave, un hormigueo que va ganando fuerza en mi pie izquierdo, viene de la bici, pero intento aguantarlo.

Km 3.5, primer paso por el pueblo, la sensación muscular es de cansancio, voy cogiendo tono muscular para correr, pero el pie va doliendo cada vez más. Tengo que parar porque parece que llevo el calcetín arrugado, paro, lo ajusto, masajeo el pie y sigo.
Km 7, tengo que correr como puedo, voy variando el apoyo del pie y todo esto no me permite coger un ritmo, noto cada vez más cargadas las piernas y esto me preocupa. Finalmente, debido al dolor en el pie tengo que empezar a andar, única manera de conseguir que no me duela. Aprovecho todos los avituallamientos, y voy intentando hacer intervalos, 1 min andando 5 min corriendo, pero cada vez que arranco a correr noto que los músculos están duros, han perdido la continuidad y están enfriándose.
Km 15 tras varios km animándome, peleando mentalmente contra el cansancio, parece que las molestias van desapareciendo y arranco a correr, marco un objetivo, al ritmo que sea, pero hay que llegar a meta corriendo. Veo como se va acercando el pueblo, la meta y paso por el ultimo avituallamiento, me echo agua por encima, y me vengo arriba… no puedo dejar de sonreír.
Llego al cruce, donde veo el cartel que marca la dirección a meta y me lanzo por la calle principal del pueblo… ya no duele nada, veo las banderas, oigo la gente animando y escucho de lejos la voz de Zo, que como siempre sabe dónde estar para motivarme. 

Los últimos 100 metros vuelas, no por rápido, sino por la sensación de euforia, la alegría de conseguir tu sueño…
META!!!
No eres consciente del momento que te ponen la medalla, sólo quieres abrazarte a tu ser querido y reír de alegría.
Más tarde, cuando cuentas la experiencia con quienes te rodean, descubres que nada de esto tiene sentido si no puedes compartirlo con tus seres queridos. 

Ilusión, nervios, motivación, superación, esfuerzo, alegría… toda una montaña de sensaciones, y todavía hay algunos que no entienden porque nos gusta tanto este deporte, triatlón Team Sport Spirit.

Pedro Jiménez Sánchez

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  • 6 diciembre, 2016 8:37 pm

    Eres grande Perico!!!
    Enhorabuena maquina.
    Nos vemos ahí fuera😉

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