El «último» orgullo del Trail Gijón

El «último» orgullo del Trail Gijón

Llegó el día del Trail Gijón. Aparco junto a la entrada del camping Deva, ocho menos cuarto de la mañana, no vaya a quedarme sin sitio. Con leche largo, por favor. Me siento en un rincón de la cafetería que poco a poco se va llenando, parece que todos conocen a todos y tienen aspecto de crakcs, chaquetas llenas de logos de equipos y patrocinadores, acojonado me pregunto, ¿que coño hago yo aquí?. Mis vaqueros me delatan como novato «la próxima me traigo los Trango, que cantan menos».

Pues estoy aquí, por qué a mis cincuenta y pico he decidido que ya está bien de ser «la fea» que va con sus amigos al baile y queda guardando la ropa. Por esta vez quiero bailar y donde mejor que en mi casa, en mi ciudad, en mis montes… Mi mochila solo lleva unos pocos cinco miles, casi siempre con mis amigos de Déjame Tus Piernas, auténticos máquinas todos ellos. Escasos entrenos por cuestiones laborales y de familia y, eso si, muchos muchos kilómetros y horas de montaña. Una tarde eché mano al móvil y…Voilà, inscrito !!!. ¿Mi preparador?, YouTube y sus tutoriales…, Ay dios!!!! Nueve menos cuarto. Paseo nervioso camping arriba y abajo. Encuentro a Sonia, Chechu y Pablo junto con Carlos Hernandez. Edu Rus nos tira unas fotos. Iván y sus Futuros Nature se unen a las últimas instantáneas. No hay tiempo para más.

Salgo en la cola para no molestar y pronto identifico al que será mi grupo durante muchos kilómetros: «supervivientes cuyo objetivo inmediato es pasar el corte antes de las 11:15». Sin hablarnos hemos sido cómplices de cuestas, barro y hormigón, charcos y asfalto. Siempre pelaos, siempre al límite del crono, sonriéndonos cada vez que un voluntario nos grita «estáis en tiempo…. venga!!!!».Hacia el km 15 cuando trotaba entre risas con dos corredoras llega la catástrofe en forma de calambres, primero en una pierna, luego en las dos. Las chicas continúan, yo no puedo ni caminar. Estiro como puedo sobre el poste de madera de una alambrada de espinos y arranco a caminar renqueando. Poco a poco subo por la pista de los charcos hasta el último avituallamiento. Ya están recogiendo, me atienden y animan, «venga!, ya estás ahí, el resto es cuesta abajo…». Jamas olvidaré la bajada hacia casaYoli. Vuelven los calambres y me quedo clavado.

Este tiarrón de metro noventa y ochenta y tres kilos llora como un mocoso. Lloro de dolor y de rabia, está tan cerca…. y tan lejos!…sorpresa! aparece una pareja que iban detrás de mi. Con el crono pegao al culo para entrar en tiempo se paran a mi lado. Sacan un spray de Réflex y «pierden» su tiempo y sus posibilidades en ayudarme. Por dos veces lo hacen, que grandes personas y que gran lección. Aparecen mis dos últimos ángeles de la guarda: la voluntaria que cierra la carrera, que me anima y aconseja cómo debo seguir (me hizo caminar de espaldas para que cesarán los calambres, que grande!!!) y no me abandonará hasta que nos «despistamos» ya junto al lavadero y un compañero suyo que sin obligación alguna me manda echarme al suelo y con unos estiramientos brutales y unas flexiones que me hicieron ver las estrellas consigue que las piernas aguanten hasta el final. Sin ellos hubiese sido imposible hacerlo.

Miro el «Polar»: 12:52, me quedan ocho minutos. La pista del sendero Peñafrancia no se acaba nunca. Ya solo puedo caminar cojeando. Últimos cien metros de asfalto, la gente que ya se van duchados y recuperados me grita desde los coches para animarme. Por fín, meta, vuelvo a llorar de emoción, pienso que todo esto ha valido la pena, creo que soy un poco más grande que cuando llegué esta mañana y que cuando tome mi próximo café largo a las ocho de la mañana nunca volveré a decirme «que pintó yo aquí».

3h 58′ 37″ último clasificado, es lo de menos, a partir de aquí solo se puede mejorar. Y doy gracias… Gracias a Trail Gijón por hacer realidad mi sueño de salir al ruedo y no quedarme a ver los toros en la barrera. Gracias por permitirme estrenarme en mi ciudad. Gracias por una organización de… doce!!!!!. Gracias a es@s compañeros desconocidos que durante el recorrido respondieron a mis ánimos con los suyos. Gracias a tod@s los voluntarios por sus frases de aliento y sus sonrisas impagables. Gracias a esa pareja que me echó un capote cuando se me nublaba la mañana. Gracias a mis ángeles de la guarda particulares, sois los «culpables» de que esta aventura no se quedase solo en un intento. …Y finalmente gracias a mi tozudez y mis ganas…. tenía que hacerlo y lo hice. Amenazo con volver en la próxima edición, seguro!!!! Gracias!!!

Armando Medio

Lee lo que opinan los visitantes en la sección de comentarios. ( 2 comments )

  • 28 febrero, 2017 5:03 pm

    Grande, amigo, me emociona leerte. Enhorabuena por intentarlo y enhorabuena por conseguirlo. El año que biene espero acompañarte para mi también será duro e importante, porque será de mis primeras carreras!

    • 15 marzo, 2017 9:04 pm

      No lo dejes, siempre merecerá la pena intentarlo.
      Lo sé muy bien.
      Nos vemos allí en el IV Trail Gijón, seguro!!!

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